A raíz del 21 de mayo

Editorial del apoderado Sergio Salas: "Héroes de lo ordinario, héroes de lo extraordinario"

24 de Mayo de 2021

La figura de Prat parece tomar nuevas fuerzas cada cierto tiempo. Su liderazgo y empuje en un período revuelto como el que vivimos parece hacerlo crecer más. La búsqueda de alguien que nos guíe en medio de las contiendas de la vida, que nos dé claridad y seguridad es una necesidad que imploramos la mayoría al vernos entremedio de la confusión.

Pero, ¿qué sintió Arturo Prat al saltar al buque enemigo?, ¿miedo?, ¿alegría?, ¿«nada»? Alguno podría creer que estos sentimientos naturales le quitarían mérito. Pero, por el contrario, lo enaltecen aún más. ¿Qué gracia tendría saltar si hubiera sido un temerario? Es así como personajes como Arturo Prat se convierten en héroes y otros en santos: superan por amor a Dios o al prójimo las dificultades del momento y hacen lo que tienen que hacer. 

El heroísmo es el paso previo a la santidad, es vivir las virtudes hasta un grado heroico. De hecho, para ser canonizado es una exigencia. Esto no quiere decir que necesariamente tengamos que saltar a un barco enemigo en nuestra vida. Simplemente, aunque no sin dificultad, tenemos que vivir a diario las virtudes de manera heroica –esto es superando los obstáculos interiores o exteriores que se nos presenten–. ¿Quién no ha sentido vergüenza, miedo o tedio antes de hacer algo a pesar de que sabemos que es lo mejor? Vencerse a uno mismo y luego al mundo es la solución.

Todos llamados a ser héroes, todos llamados a ser santos. Esto no se logra solos, sino en el servicio a los demás. El bien y la santidad no es algo que nos es ajeno, no es algo a lo que hemos sido invitados a observar, como quien admira un cuadro. El heroísmo es una invitación diaria a la santidad. Es un heroísmo en las cosas ordinarias. Después de todo, como decía S.S. Pío X "no basta señalar con el dedo el bien, es preciso ponerlo por obra" (San Pío X, Il fermo propósito, 1905).