Además el discurso de despedida de don Santiago Baraona

Graduación IV medios 2020, una graduación en tres tiempos

14 de Diciembre de 2020

Como casi todas las cosas de este año, lo planificado para la graduación de los IV medios no se pudo concretar. La ceremonia estaba prevista para el jueves 10, pero la restricciones que imponía el retroceso a fase 2 de la Región Metropolitana la hacían imposible. La decisión fue adelantarla para el miércoles 10. 

Fue una graduación en tres tiempo: IVA a las 17:30, IVB a las 19 y IVC a las 20:30 horas. Todas iguales y a la vez distintas porque, como siempre, lo importante son las personas. En las tres, se reconoció a los miembros del CAT 2019, en las tres representantes de los tres cursos -un papá y el presidente de curso- hicieron entrega simbólica del regalo de la generación 2020 al colegio, una magnífica haya roja que se plantará al costado de la entrada del auditorio. Árbol noble que será un símbolo de los 50 años del colegio y que dará sombra a muchas generaciones. ¡Muchas gracias generación 2020!

También en las tres un papá y un alumno hicieron uso de la palabra, se entregaron los diplomas de graduación, el director también hizo un discurso y se entregó un recuerdo a las familias cuyo último hijo se graduaba.
En esta noticia les dejamos el discurso del director, don Santiago Baraona. Los discursos de los alumnos los pueden revisar en las noticias específicas de cada curso.

GRADUACIÓN IV° "A"

GRADUACIÓN IV° "B"

GRADUACIÓN IV° "C"

Discurso de graduación Generación 2020 Director Colegio Tabancura, Santiago Baraona

Queridos alumnos, queridos papás, queridos profesores del Colegio Tabancura. 

«No hay nada más noble, más fuerte, más sano y más útil en la vida que un buen recuerdo, sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia, del hogar paterno. (...) El que hace una buena provisión de ellos para su futuro, está salvado. E incluso si conservamos uno solo, este único recuerdo puede ser algún día nuestra salvación».

Había leído estas palabras al menos un par de veces antes de hacerlo de nuevo la semana pasada. Están sacadas de una de las mejores novelas que a mi juicio se han escrito, de esas en las que una relectura es casi un deber moral. Pero no había reparado en ellas. Quizá porque el libro es muy largo y están en la última página, cuando parece que está todo dicho. Las leí hace una semana citadas en otro artículo e inmediatamente pensé: esto me servirá para la graduación. Y aquí están.

La graduación del colegio es un hito que sella una etapa de la vida. De alguna manera la vida de la infancia y de la adolescencia formalmente se cierra y oficialmente, desde el punto de vista social, se abre un puerta que pone por delante un camino largo, repleto de desafíos, buenos deseos, ambiciones más o menos nobles, incertidumbres, decisiones más o menos radicales, compromisos que afectan toda la vida…Camino largo decía, ojalá que sea así porque sabemos que puede no serlo tanto, y que termina en cualquier caso con la muerte.

“No hay nada más noble, más fuerte, más sano y más útil en la vida que un buen recuerdo, sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia, del hogar paterno…”. Los años que han pasado en el Colegio Tabancura están íntimamente asociados al hogar paterno. Es muy difícil disociarlos. Tampoco es sano y conveniente. Lo primero que les deseamos es que de estos años tengan muchos buenos recuerdos, en primer lugar de la cas y luego del colegio.

¿Cuáles son los buenos recuerdos que nos gustaría que se llevaran del colegio?

En primer lugar, “en el Tabancura me enseñaron a trabajar mucho y a tratar de hacer las cosas lo mejor posible”. Que duda cabe que nuestro colegio es exigente, lo decía hace pocos días uno de ustedes. Pero esta exigencia no ha pretendido ser más que una ayuda, guiada por una convicción: cada uno de nosotros tiene un enorme potencial que hay que descubrir y desarrollar, y eso se logra cuando se tienen expectativas altas y cuando se trabaja duro.

A la vuelta de los años, cuando vuelvan con la memoria a sus años escolares, necesariamente habrá un recuerdo para la maduración en la fe católica. Llevados primero por sus padres a la pila bautismal, aquí procuramos ayudarlos a ellos en el término de la iniciación cristiana, con la celebración de la primera comunión -precedida de la primera confesión- y de la Confirmación. Es posible que en algunos esa fe ya sea ya una luz muy tenue, quizá demasiado tenue sino del todo apagada; en otros todavía arde pero sin suficiente madurez y pronto puede ser zarandeada por los vientos de las ideologías y apagarse; en otros puede que sea una llama viva que ya da luz y calor…Ojalá que quede en la memoria de todos, para siempre, sobre todo en los momentos en los que la vida les demande más grandeza de espíritu, que aunque uno se olvide de Dios, Él nunca se olvida de nosotros.

¿Qué decir del servicio, de la amistad y de la convivencia? Qué duda cabe que las horas dedicadas al servicio a los demás son quizá las mejores gastadas en estos doce años y quedan como marcas de fuego: trabajos de verano e invierno, sábados familiares, Catequesis en Conchalí, Puertas Abiertas, Jardín No me Olvides, Campañas del kilo, sólo por nombrar algunas. Darse a los demás es un tesoro que el tiempo no desgasta porque está traspasado de eternidad.

No hay duda de que los mejores recuerdos de los años escolares están asociados a la amistad, porque los amigos del colegio se mantienen toda la vida y porque es aquí donde uno debe aprender a relacionarse de modo respetuoso y amable con todos, también con aquéllos que no son de mi círculo cercano. En una cultura donde la crisis de las relaciones humanas es generalizada, no podemos cerrar los ojos y desconocer que en estos doce años no siempre se ha sabido vivir respetando y valorando la singularidad de cada uno. En los a veces turbulentos años de la pubertad y de la adolescencia, en los que el yo narcisista se erige como un gran señor, más de uno se ha dejado dominar por una actitud que va desde la indiferencia hasta el maltrato. Nunca es tarde para arreglar estos desarreglos: un buen recuerdo para todos será perdonar y pedir perdón, y sanar y cerrar heridas que hayan quedado abiertas.

En los videos testimoniales de los 50 años del colegio son muchos los ex alumnos que han hecho memoria agradecida de espíritu deportivo que les inculcó el colegio. No pienso precisamente en el test de Cooper. La participación en las distintas ramas deportivas, los campeonatos ganados y las finales perdidas, las largas horas de entrenamiento, ahora último hasta con mascarillas, son escuela de vida y de virtudes. Les recomiendo que con la imaginación vuelvan muchas veces al Estadio Nacional y revivan la posta 4x400, griten un T con A en la barra (¿cuándo será posible volver a hacerlo?), viajen de nuevo a Marruecos, aunque duela el alma jueguen la final de fútbol de la Copa UC y los basquetbolistas disfruten el electrizante final del campeonato del año pasado, y los rugbistas hagan de nuevo la gira a Buenos Aires.

¿Y qué decir del arte y de la cultura? Sin duda que ustedes han tenido experiencias únicas, quizá como pocos tabancureños en la historia las tuvieron. Una gira internacional con el coro, conciertos memorables en el Corpartes con números de Jazz, de la orquesta y también del coro. Qué duda cabe que han sido protagonistas de primer nivel y dejarán un recuerdo imborrable también en nuestra memoria institucional.

Este recorrido sólo ha pretendido ser una invitación para hacer “una buena provisión de ellos [de recuerdos] para su futuro” por quien lo hace “está salvado”.

Si se tiene mala memoria, podría ocurrir que nos quedemos con la imagen de las mascarillas, de las pantallas y de la cuarentena. Restricciones de movimiento por todos lados, despedidas quizá demasiado sobrias, fiestas frustradas o semi frustradas, incertidumbres por doquier. Así y todo, quien tiene la auténtica sabiduría, y eso es lo que se espera de un tabancureño de tomo y lomo, sabe descubrir en lo aparente malo lo bueno, en lo limitante lo libre, en la restricción la oportunidad, en la privación la necesidad de un cambio de prioridades y de enfoque de la vida.

Queridos alumnos: no querría terminar sin antes darles cuatro breves consejos:

Aspiren a lo más alto, a lo heroico, si no quieren terminar en la mediocridad.

No busquen pasarlo bien sino hacer el bien. De otro modo a más de uno harán sufrir.

No pongan su yo en primer lugar si no quieren quedarse solos.

No busquen siempre ganar porque esta es la mejor manera de perder.

Muchas gracias.